La distancia

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La distancia

El otro día, en una de tantas filosofadas con mi cuñado Álex, los dos hablábamos del tema de la distancia. Yo le dije que le echaba de menos a colación de una reflexión que me mandó de su diario donde decía que, entre otras, las personas con las que más se divertía era con su hermano y conmigo, y que paradojas de la vida, era con las que menos tiempo podía pasar físicamente en la actualidad. A mí, que soy una llorica, se me empañaron los ojos y me dieron ganas de darle un apretujón de abrazo, a lo que desafortunadamente me di cuenta que no podía porque unos cuantos kilómetros y un océano de por medio nos separaba.

Así, me planteé la cuestión que tantas veces me rondaba por la cabeza, ¿tiene algún aspecto positivo vivir lejos de los que más quieres? Estoy convencida de que sí, cuando estás lejos de los que más aprecias, te das cuenta de muchas cosas que si nunca te separas jamás lograrás entender. Empiezas a valorar cada momento que has vivido con esas personas que, en ese instante ni si quiera te habías parado a pensar, te ilusionas con cada detalle, cada imagen que te mandan, el Whats de los buenos días, la Skypeada de tus 3 de la madrugada, porque puede que para el otro sean las 10 de la noche, ¡y te da igual ir con los ojos pegados de legañas por la falta de descanso al día siguiente si has conseguido verle la cara un rato a través de la pantalla! Por no hablar de los vuelos… Ay los vuelos!! Poco se habla de lo que te emociona pensar en que pronto comprarás uno, un billete de tren, alquilarás un coche o viajarás en escoba voladora si hace falta. Porque el billete que compras no lo disfrutas solo mientras lo usas, lo disfrutas desde el momento en que lo ves en la página web, esa página que puedes llegar a refrescar mil veces esperando que el precio no cambie mientras te dan permiso de días libres en tu trabajo o esperando encontrar una mejor opción, y de lo que no te das cuenta es de que, suba lo que suba el precio o eches las horas y las escalas que tengas que hacer, terminarás comprándolo porque uno, como decía aquel anuncio, “siempre vuelve a casa por Navidad”.

Lo que tengo muy claro, hablando con conocimiento de causa, es que estar lejos de tu familia, amigos y pareja no es fácil, pero date cuenta, tú que me estás leyendo y probablemente te sientas identificado, de que eso fortalecerá la relación que tengas con esa persona en la que estás pensando si sabes sacarle el lado positivo. Y ¡esfuérzate coño! Dile a esa persona que la quieres, que la echas de menos, que no paras de pensar en cuándo será la próxima vez que estéis juntos, porque el cómo y el dónde no importan nada. Y, sobre todo, cuando des un abrazo, no des un simple abrazo sino EL ABRAZO, ese que das con tanta fuerza como si fuera el último. Porque, ¿qué son un océano y unos cuantos kilómetros de distancia cuando lo que realmente importa va siempre contigo en el corazón?

Con estas palabras no pretendo hacer ver que no lo paso mal (pasado y presente) estando lejos de los que más quiero, simplemente intentar sacar el lado bueno de las situaciones que, por afortunada o desafortunadamente, nos tocan vivir. Me doy por satisfecha si, a ti que me lees, te he hecho reflexionar para que en un futuro puedas ver la distancia de la manera más positiva posible.

Me gustaría acabar diciendo que he escrito estas palabras pensando en todos aquellos momentos en los que he estado lejos de las personas que más me importan, esta reflexión me ha hecho revivirlos y, a día de hoy, que sigo echando mucho de menos a unos cuantos que tengo en la distancia, me ha hecho pensar en el presente y en la suerte que tengo de tener personas tan bonitas a mi lado.

Gracias a todos los que siempre habéis estado conmigo, no físicamente que es donde pensamos que más importa, sino donde realmente importa, en mi corazón, en mi alma.

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