La importancia de compartir

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La importancia de compartir

¿Por qué es importante compartir?

Me gustaría contaros una experiencia que viví hace unos meses. Es de esas que parecen simples, pequeñas o insignificantes pero a mí me llenó el corazón de ternura y emoción al descubrir que el mundo está lleno de personas geniales y que todavía podemos confiar en la bondad de la humanidad.

Una tarde, de camino al trabajo, desde el asiento trasero del coche fui espectadora de un gesto precioso. Un migrante caminaba en medio de un montón de coches parados en frente de un semáforo en rojo mientras enseñando su carnet de identidad del país al que pertenecía con la esperanza de que alguno de nosotros le diera algo de comida, bebida o dinero. Era feliz, al menos eso parecía, porque sonreía mientras miraba a las personas sentadas dentro de los coches. Fue entonces cuando mi cuñado, sentado en el asiento del conductor, abrió su ventanilla y le dio una manzana que se llevaba al trabajo para merendar. El migrante se puso muy contento cuando cogió la manzana pero la sostuvo en su mano sin empezar a comérsela, cosa que me llamó mucho la atención porque yo pensé que estaba muerto de hambre. Por eso, le seguí con la mirada mientras este se acercaba a la acera donde esperaba mientras los coches avanzaban, pues el semáforo se ponía verde otra vez. Un niño que también pedía en ese semáforo, se acercó a hablar con él, me dio la impresión de que se habían conocido ese mismo día en ese mismo semáforo. Cuando el niño, con una sonrisa, fue a mostrarle el dinero que había conseguido en ese parón de semáforo, el migrante extendió su brazo y, abriendo su mano, le dio la manzana que mi cuñado le acababa de regalar. Os juro que el migrante sonrió de oreja a oreja por ver al niño tan feliz mientras mordía la manzana con todas sus fuerzas y os prometo que todavía se me ponen los pelos de punta de pensarlo.

Este gesto me hizo reflexionar mucho y por eso os quiero comentar la pregunta que me viene a la mente. ¿Por qué un migrante, para el cual la manzana que le acaban de dar puede significar su única comida del día, es capaz de regalar algo tan valioso para él? Nosotros, que tenemos absolutamente todo, deberíamos ser capaces de regalar nuestro tiempo desinteresadamente, para con ello, hacer un poco más felices a las personas que nos rodean. Pasando tiempo con los más necesitados, les concedes algo incluso más importante que dejar de tener hambre, el hecho de sentirse escuchados. Como seres humanos, todos necesitamos a nuestro alrededor personas que nos quieran y muestren atención por nosotros, personas que nos escuchen, se alegren por nuestros logros y nos ayuden en nuestro sufrimiento.

Con esta reflexión, me viene a la mente lo que dijo Jesús en (Mc 8,34): “El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. Esta cita nos anima a aceptar nuestro propio dolor y compartir el ajeno ayudados de la fe. Sin embargo, no solo se nos invita a compartir el sufrimiento sino que tenemos la obligación de compartir nuestra alegría con los demás de igual manera que Jesús quiso compartir la suya con nosotros.

Si me estás leyendo, ¡despierta! Es una oportunidad para que intentes ser una mejor persona. Regala tu tiempo, porque es lo más valioso que le puedes entregar a las personas que te rodean. Si “pierdes” tu tiempo con las personas que más lo necesitan, les “das” vida, probablemente aprendas más de lo que enseñes y recibas más de lo que das. De hecho, este ha sido mi caso, he aprendido mucho más de lo que he enseñado y he recibido increíblemente más de lo que he dado.

¿Te atreves a regalar tu tiempo a los demás? Te invito a que aceptes el reto y nos dejes tus comentarios sobre cómo te has sentido.

¡Nos vemos en el siguiente post!

 

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